No es la inversión, es el inversor

La mayoría de las inversiones dependen del inversor exclusivamente. Es decir, no es la inversión la que es buena o mala, sino el inversor que la lleva a cabo. Esto se puede ver fácilmente con los negocios que no funcionan bien en unas manos pero en otras funcionan con un alto rendimiento. Es el caso de muchos empresarios de éxito, que son capaces de reflotar auténticos desastres.

¿De qué creéis que depende? De la visión, el objetivo, la experiencia, el contexto de la persona…

Hace tiempo conocí a alguien que tenía un piso alquilado que le generaba 300 €/mes limpios (después de todos los gastos) y se quejaba de que era muy poco. ¿Qué opináis? Para la mayoría de nosotros, tener un activo que te está generando 300 €/mes sería algo muy positivo, pero para esa persona no lo era.

Así, no es la inversión, es el inversor. Una mala inversión para una persona puede ser una buena inversión para otra. De hecho, podéis investigar los negocios que se están vendiendo porque el dueño no lo está haciendo funcionar. Pueden ser una buena oportunidad de inversión.

Mucha gente se deshace de los activos inmobiliarios (especialmente los heredados) porque prefiere disponer del dinero. Pero, ¿para qué quieres el dinero? Si es para invertir en otra cosa, puede ser un buen objetivo. Si es para gastártelo en cosas prescindibles, quizá es mejor quedarse el inmueble, alquilarlo y, con lo que te genere comprar aquello que ibas a comprar si lo vendías. Así te quedas con el activo, que te va a generar un ingreso durante muchos años, y también con el capricho. A eso se le llama pensar como un rico.

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