Sal de la esclavitud

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Empezar a invertir y formarme sobre ello me hizo tomar conciencia de muchas de las cosas que nos rodean. Una de las etapas que todo inversor pasa cuando está aprendiendo es a distinguir aquellos aspectos que suponen una esclavitud en la vida, no sólo económicamente, sino también en muchos otros aspectos. Yo los resumo en: todo aquello que te supone un gasto mensual. Obviamente hay otras, pero lo importante es tomar conciencia de ellas, conocerlas y gastar sólo en aquello que te aporta un valor.

Y es que hoy en día las grandes empresas, los medios de comunicación y los políticos se han asociado para que seas su esclavo: consumir mucho, trabajar mucho, pagar muchos impuestos… Eso sí, la educación financiera es inexistente, como parte de su plan. Y es que, si eres un ignorante, caerás en sus garras y serás su esclavo para siempre: irás a a escuela, luego a la universidad, luego un máster, luego te casarás y tendrás hijos, coche, casa, pagarás impuestos y más impuestos, luego una casa más grande, luego una casa en la playa, un coche más grande, empezarás un plan de pensiones, te irás de vacaciones dos veces al año… en fin, todo un embrollo que no te lleva más que a gastar y gastar (consumir y consumir) y a tener más deudas cada vez.

Principales gastos “esclavos”

De todos los aspectos que suponen una esclavitud financiera, voy a señalar aquellos que suponen un gasto mensual, es decir, que son un ingreso pasivo para las grandes compañías y para la clase política:

  • Escuela: además de ser el lugar donde nos adoctrinan para se buenos trabajadores, la compra de material, excursiones, ropa, etc. se convierten en un pasivo. Además, últimamente estamos tan ocupados trabajando que se necesita un/a canguro que lleve a los niños al colegio, pagar el comedor a mediodía, actividades extraescolares, actividades en Julio…
  • Formación: la mayoría sigue siendo “gratuita” en España, pero cada vez más es necesario no sólo estudiar una carrera, sinó también un Master (eso es lo caro). Se puede pagar con un préstamo que la misma universidad te ofrece.
  • Vivienda habitual: es el número uno de los pasivos. Desde la compra mediante hipoteca (todos los meses pagas un interés al banco), hasta los suministros (gas, agua, electricidad…), internet, comunidad de vecinos, seguros… Si no la compras, el gasto de la hipoteca se traslada al alquiler.
  • Segunda vivienda. Es muy habitual disponer de una segunda vivienda, con todos los gastos asociados y, además, una alarma, porque nunca estamos ahí y pueden entrar a ocuparla o a robar.
  • Limpieza de la casa, canguros y otros servicios que contratamos porque estamos tan ocupados trabajando que no podemos con todo.
  • Coche: otro de los grandes pasivos. Desde el mismo coste del coche (que puedes pagar a plazos), hasta el seguro, gasolina, parking, reparaciones, impuestos…
  • Gimnasio (me alegra ver que mucha gente corre por la calle o el parque, que es gratis).
  • Residencia, porque tus hijos están muy ocupados trabajando sin parar.
  • Banco: otro de los grandes pasivos. Nos hemos acostumbrado a que quien te proporciona el dinero es el banco. Últimamente se dan muchísimos préstamos al consumo, que son los más caros.
  • Ropa/belleza: las modas cambian cada poco y los productos duran aún menos. Mucha gente es esclava de la moda y los servicios de belleza, lo que supone un gasto que acaba siendo obligado (rebajas cada 3 meses, peluquería una vez al mes, manicura cada tres semanas…).
  • Comida. Mucha gente es esclava de la comida basura y las empresas se encargan de que todo lleve azúcares y otros productos que son adictivos y muy perjudiciales para la salud.
  • Telecomunicaciones. teléfono fijo, móvil, internet, canales de pago, etc.
  • Vacaciones. El estrés del trabajo y las campañas publicitarias/televisión se encargan de que uno de nuestros mayores deseos sea estar siempre de viaje. Obviamente, se puede pagar a plazos.
  • Salud/seguridad social. Este gasto ni lo tenemos en cuenta porque lo pagamos directamente de la nómina, ni nos enteramos. Aún así, mucha gente paga, además, servicios privados de salud, planes de jubilación y otros seguros.
  • Tabaco. La publicidad ha conseguido que paguemos para matarnos poco a poco. Se trata de uno de los ejemplos más claros de esclavitud, ya que no te aporta nada (sólo es una adicción) pero te engancha sin piedad y es muy difícil dejarlo. Te lo dice una exfumadora.
  • Perro/animales domésticos. Antes, tener un perro suponía darle de comer (de tu misma comida) y poco más. Ahora tener un perro es un gasto continuo, sólo hay que ver los negocios que hay asociados a él (clínicas, lavaderos automáticos de perros, gente que pasea el perro por un módico precio porque no tenemos tiempo nosotros). Incluso hay gente que pide un préstamo para comprar un perro carísimo (sin palabras…).
  • Fútbol. Hay partidos cada día. Para verlos, debes ir al bar o pagar una cómoda cuota mensual si lo quieres ver en casa. Si te gusta mucho un equipo, pagarás otra cómoda cuota de socio, las camisetas de cada temporada, bufanda, etc. Sólo hay que ver lo que se le paga a un jugador y pensar de qué bolsillo sale todo ese dineral.
  • Lotería. Abundan las quinielas en grupos, la primitiva, la lotería de navidad… Hay mucha gente que, directamente, asigna un presupuesto semanal a comprar boletos.
  • Ir a esquiar/ir a la playa. Una de las cosas que más me sorprenden de la gran ciudad es la necesidad de tener que escapar de ella cada fin de semana. Desde pequeño te adoctrinan para que aprendas a esquiar en invierno y navegar en verano, con todos sus gastos asociados. Obviamente, de mayor quieres seguir haciendo lo mismo y, si no lo consigues, te genera una gran frustración.
  • Impuestos. Poco a poco se van incrementando y los pagamos por todo. Cada vez surgen más “necesidades” que cubrir y hay que pagar la deuda pública creciente. Tanto si eres consumidor como empresario, autónomo… por todo lo que compramos, adquirimos e ingresamos pagamos un montón de impuestos.

Seguro que existen muchos más. Muchos de ellos se basan en una falsa ilusión, en anhelar un estilo de vida determinado, o en paliar el estrés de la vida. Existe una corriente que defiende el minimizar el estilo de vida, eliminando todos esos gastos circulares…como dijo una vez una persona muy cercana a mi: fulanito va a trabajar para pagar el coche que necesita para ir a trabajar. Muchos salen de vacaciones para reducir el estrés del trabajo, lo que les va a suponer tener que trabajar más para pagarlas. Toda una rueda…

El modelo americano

El modelo americano es el rey de los gastos recurrentes y pasivos. Me sorprenden muchas cosas, como que no tienen aceras para que no puedas caminar y vayas en coche a todos los sitios. Y claro, en los gimnasios hay gente que va a caminar en las cintas. La universidad vale un dineral; si quieres acceder a un buen trabajo, tienes que pagar durante toda la vida el coste de una buena universidad. Y otras muchas cosas. Este modelo aún contrasta con el nuestro, pero nos lo quieren imponer poco a poco.

Al final se han generado unas inercias muy difíciles de cambiar. Y es que si abres los ojos (y apagas la tele), verás que mucha gente se queja de lo mal que estamos, a pesar de que no paramos de gastar en cosas inútiles. La falta de educación financiera hace que, en muchos casos, dispongamos de un dinero extra (ahorro) que, al no saber que podemos hacer algo útil con él, nos lo gastemos en alguno de los caprichos anteriores.

Obviamente, muchos de esos gastos son necesarios: hay que vivir en algún sitio, con unos gastos mínimos, mucha gente necesita un coche, etc. pero ya que hemos decidido ser conscientes del dinero, se hace necesario conocer de antemano los gastos que nos va a suponer ese servicio para decidir si queremos incurrir en él o si hay una alternativa con la que no nos tengamos que “casar” con ese pasivo. Es decir, no se trata de demonizar a ninguna empresa, ya que todas tienen que vivir y cada una cumple una función, pero sí que hay que intentar no caer en las innumerables trampas que todos los días nos ponen delante de los ojos. Y es que se trata de productos que, lejos de hacernos felices, muchas veces nos hacen más infelices, porque siempre hay algo más y más caro que desear.

¿Cuál es tu objetivo? Sal de la esclavitud!

Y, sobre todo, si nuestro objetivo es mejorar financieramente, tal como detallo en mi libro, hay que preguntarse siempre si el dinero que vamos a emplear en ese pasivo no nos haría más felices siendo un ingreso pasivo en vez de un gasto pasivo. Tal como explico en mi libro, esto puede marcar una gran diferencia: el mismo gasto supuso un ingreso pasivo para mi (+350 €/mes) y una deuda o pasivo (-150 €/mes) para otra persona; en total, 500 €/mes de diferencia entre una persona consumidora y una persona inversora con un solo gasto.

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10 Respuestas

  1. julio 14, 2020

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  2. julio 15, 2020

    […] (menos horas y ganar lo que quieras). Del mismo modo, explica cómo pensar en cuanto a los gastos y en cómo cambiarlos por inversión. Por último, señalar que aporta un sistema completo de cómo […]

  3. julio 17, 2020

    […] qué quieres el dinero? Si es para invertir en otra cosa, puede ser un buen objetivo. Si es para gastártelo en cosas prescindibles, quizá es mejor quedarse el inmueble, alquilarlo y, con lo que te genere comprar aquello que ibas […]

  4. julio 23, 2020

    […] cada uno parte de una situación concreta pero que da igual de esta situación inicial (ingresos, gastos, hipoteca…), todos los roles pueden salir de la carrera de la rata y ser financieramente […]

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